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Tag Archives: bibliotecarios

La Biblioteca colombina y su gran colección

La Biblioteca colombina y su gran colección

Recapitulando lo visto en la entrada anterior, Hernando Colón tuvo que investigar y juntar información de diferentes fuentes, gracias a lo cual poco a poco fue incrementando su biblioteca; de igual forma, tuvo que revisar cartas náuticas, cuadernos de bitácora y libros de navegación de pilotos resguardados en la Casa de Contratación de Sevilla (institución encargada de todos los asuntos sobre las Indias Occidentales).

“Hernando buscó aprehenderlo a través de la creación de una biblioteca universal que abarcara todos los libros, folletos, partituras de música, pasquines y grabados que existieran en el mundo. De todas las culturas, en todos los idiomas.”

La gran Biblioteca que Hernando Colón formó hasta el día de su muerte alcanzó más de 15,000 volúmenes, pero su Colección (una de las más grandes en Europa para ese entonces) no sólo destacó sobre otras por su gran extensión sino por su propósito, ya que él tenía la visión de que, al recopilar todo el material científico posible, le permitiría darle acceso a él a quienes necesitaran consultarlo, “inaugurando así el concepto moderno de bibliografía”.

Instrumentos de consulta Bibliográfica

Hernando Colón no sólo amasó un gran acervo de libros, sino que también elaboró índices y catálogos para organizarlo sistemáticamente; en este registro que hoy conocemos como el Regestum librorum Dom Ferdinandi Colon se organizaron los ejemplares por orden de entrada a la colección, con datos sobre el lugar, precio y fecha de la compra, así como un resumen del contenido de cada libro.

Otro de los métodos de clasificación que utilizó fue El libro de los Epítomes, que buscaba reducir cada libro a un pequeño sumario, y con ello hacer más eficientes y rápidas las búsquedas de un ejemplar particular, en suma, este libro estuvo compuesto por hasta 16 tomos de unas 2000 páginas; curiosamente, uno de estos libros fue descubierto a principios de 2019 en Copenhague, Dinamarca, en el Instituto Arnamagnæan, donde estuvo aproximadamente 350 años almacenado sin que se supiera.

También elaboró un sistema de “claves”, llamado Libro de las materia, el cual le permitía acceder a las obras que trataban sobre un determinado tema; sim embargo, el último instrumento que creó fue la Tabla de autores y ciencias, la cual constó de más de 10.000 trozos de papel (hoy diríamos “fichas”) que manejaban lo que en la Edad Media llamaban “Artes Liberales”, el trivium: gramática, dialéctica y retórica; y el quadrivium (matemáticas): aritmética, geometría, astronomía y música; además de que agregó las categorías de medicina, teología y derecho, con todas sus subdivisiones. Cada una de estas fichas tenía el título, el autor, el tema, y el biblioglifo (símbolos que resumían detalles de la publicación). Con todo esto, una persona podría conocer el contenido de un libro para después consultarlo, si le resultaba útil.

De igual forma, dada la compra que hizo de grabados (más de 3,200), tuvo que desarrollar un sistema propio para clasificarlos, organizarlos y evitar repetidos, para ello Colón creó etiquetas según el tamaño del papel y el tema (humanos, animales, objetos…), a su vez, los humanos se subdividían según el número de personas que aparecían, el género, su carácter de santos o seglares, y si estaban vestidos o no, además de que había una jerarquía de etiquetas.

La importancia de la Biblioteca Colombina

Gracias al apoyo, tanto de las mercedes que obtuvo de la Corona, como de familiares y de amigos -que le dieron dinero y tomos en especie para su colección, provenientes de las ciudades más importantes de Europa-, para 1525 ya fue necesario construir un lugar adecuado para su Biblioteca, con el fin de tenerla organizada y con los tomos accesibles para su consulta.

Hernando Colón esperaba crear una Biblioteca que pudiera reunir todo lo publicado en el mundo cristiano, así como gran parte fuera de él, y que continuara con esta labor aún después de su muerte, para lo cual Carlos V le otorgó una subvención en 1536. Tras la muerte de este gran bibliófilo, el acervo fue donado al cabildo de Sevilla, en cuya catedral descansan los restos de esta colección que actualmente conocemos como la Biblioteca Colombina, la cual desgraciadamente languideció en los siglos posteriores, al punto de que al día de hoy sólo quedan unos 4,000 tomos de los más de 15,000 que alguna vez contuvo, además de que la colección de estampas y grabados se perdió por completo.

Sin embargo, no podemos evitar notar que aquello que Hernando Colón empezó como una colección de documentos para litigar los derechos heredados por los descubrimientos de su padre, pasando por el espíritu humanista de la época Moderna, los grandes proyectos de cartografía y cosmografía castellanos impulsados por la exploración del Nuevo Mundo, se convirtió en una enorme Biblioteca que contenía tanto textos clásicos como los hallazgos más recientes, pero cuya visión sobre la sistematización para el acceso al conocimiento fue lo que transformó este acervo en algo nuevo y, en consecuencia, marcó la pauta para el futuro de las Bibliotecas, probablemente del mundo entero.

Con información de:

Hernando Colón, del humanismo bibliófilo a la primera Biblioteca Moderna

Hernando Colón.
Del humanismo bibliófilo a la primera Biblioteca Moderna.

Hernando Colón fue hijo natural del famoso descubridor Cristóbal Colón y de Beatriz Enríquez de Arana, nacido en 1488; no fue legitimado por su padre hasta que ingresó como paje del príncipe Don Juan de Castilla, y al morir el príncipe en 1497, pasó entonces al servicio de la Reina Isabel.

Hernando acompañó al Almirante de la Mar Océano en algunos de sus viajes, y es gracias a él que hoy podemos conocer sobre los viajes y obras de su padre, además, creó algo nuevo que marcaría la forma de reunir y acceder al conocimiento a partir de ese momento.

Tras la muerte de su padre, Hernando Colón viajó nuevamente a América en el año 1509, para la toma de posesión de su hermano mayor, Diego Colón, como gobernador de La Española y permaneció allí hasta en el 1510; fue durante este periodo en que le ayudó a su hermano a interponer diversos pleitos contra la Corona por el reconocimiento de los derechos, títulos y honores de su padre, según lo capitulado en las Capitulaciones de Santa Fe.

Debido a estos pleitos, la Corona, que estaba presidida por el rey Fernando el Católico, ya no permitió organizar nuevos viajes de descubrimiento (hay que recordar que las expediciones de descubrimiento fueron de carácter público y privado, por lo que a pesar de que los expedicionarios debían de sufragar sus propios viajes, necesitaban del permiso del rey y destinar una quinta parte de los beneficios para la Corona).

Sin más permisos para expediciones de exploración, pero estando aun al servicio del rey, Hernando emprendió un viaje a Roma y después por el resto de Europa, y durante este periodo, con el apoyo económico de sus tíos y algo de la herencia de su padre, comenzó su Biblioteca, la cual creció enormemente entre los años 1513 y 1526. Pero esto fue sólo el inicio, ya que la vida de este personaje y los oficios que desempeñó lo llevaron a juntar aún más textos.

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Entre 1517 y 1523, se llevó a cabo un proyecto de descripción geográfica y cosmográfica por encargo real, en donde Colón estudió la geografía de la Península Ibérica, con un espíritu similar al del autor clásico Estrabón, pero con un método sistemático en la reunión de datos e información, con el cual él y por sus colaboradores buscaron recorrer todas las localidades castellanas y aragonesas en busca de los datos topográficos y geográficos más interesantes de cada lugar, para organizarlos después alfabéticamente.

Para 1520, conoció al rey Carlos I y al gran humanista Erasmo de Rotterdam, y es gracias a estos dos personajes que siguió con el espíritu humanista para la búsqueda y difusión del conocimiento en Sevilla (una urbe de gran importancia en todos los ámbitos en esa época), y participó en más proyectos de gran importancia cosmográfica, tales como la junta de Badajoz y la elaboración de un nuevo mapa de las Indias Occidentales (culminado en 1536 por Antonio de Chávez).

Pero esto sólo fue el inicio, pues a Hernando Colón le esperaban todavía muchos viajes y libros más.

¡Espera la parte 2 de esta entrada!

Con información de:

Demetrio de Falero ¿El primer Bibliotecario de la historia?

Demetrio de Falero
¿El primer Bibliotecario de la historia?

Hijo de Fanósfrato, estudió en Atenas en el Liceo con el filósofo Aristóteles, continuando posteriormente su educación con Teofrasto.

Demetrio de Falero dio sus primeros pasos en la literatura (317 a.C.) escribiendo algunas obras sobre política, arte militar, comentarios homéricos, doxografía e historia. Sin embargo, es recordado principalmente por sus grandes colaboraciones en la fundación y operación de la Biblioteca perdida más famosa de la Antigüedad: la Biblioteca de Alejandría.

Antes de dirigir esta biblioteca, fue nombrado líder de la ciudad de Atenas y ejerció este cargo durante 10 años; tiempo en el que realizó un censo, redactó leyes, estableció medidas fiscales y constitucionales; gracias a estas acciones se hizo amigo de filósofos, poetas y dramaturgos.

Para el año 307 a.C. sucedieron cambios políticos en Atenas, cambios que no fueron nada positivos para Demetrio, quien tuvo que huir, y por este hecho fue condenado a muerte en ausencia por los propios atenienses, por lo que casi todas sus obras y escritos fueron destruidos y su nombre borrado.

Hasta el año 297 a.C. Demetrio vivió en Tebas, donde continuó su formación y ante la imposibilidad de regresar a Atenas, optó por establecerse en la ciudad de Alejandría, convirtiéndose en consejero del rey de Egipto, Ptolomeo I.

DEMETRIO DE FALERO

La nave de Demetrio Faléreo conoció todas las bonanzas y las tempestades; pero el día que zarpó de la costa griega rumbo al Nilo es un día que amaneció para siempre en la historia de la cultura.

Alfonso Reyes

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En esta época es que conoció a quien fue general de Alejandro Magno, y le aconsejó de adquirir todos los libros del mundo “pues en ellos encontraría los consejos y advertencias que sus súbditos no se atreverían a darle”, pero necesitaban un recinto para resguardar todos estos libros, por lo que convenció al Rey Ptolomeo I de construir un edificio dedicado a las musas, llamado “museo” (que por extensión puede significar “lugar donde se cultivan las artes literarias”).

El Museo poco a poco se fue nutriendo de una biblioteca importante y Demetrio recibió grandes sumas de dinero para adquirir “todos los libros del mundo” (similar a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos hoy en día).

El objetivo era llegar a 500,000 libros, lo que implicó un cambio en las estrategias de copiados de los textos para poder construir esa “memoria del mundo”. Por decreto real los barcos que atracaban en Alejandría debían entregar los libros que llevaban a bordo, los cuales era copiados, y los originales se les devolvían a sus propietarios, mientras que los duplicados se incorporaban a la biblioteca. Al final, se calcula que la gran Biblioteca llegó a la meta deseada

¿Podemos considerar a Demetrio de Falero como el primer Bibliotecario de la historia? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

Con información de:

  • Báez, Fernando, Historia Universal de la Destrucción de los libros, de las tablillas sumerias a la guerra de Irak, [Buenos Aires, Argentina], Editorial Sudamericana, 2004.
  • Cavallo, Guglielmo, Roger Chartier (dir.), Historia de la lectura en el mundo occidental”, Madrid, Editorial Taurus, 585 pp.
  • Manguel, Alberto, Una historia de la lectura. Alianza Editorial, Buenos Aires, Argentina, 1998, 400 pp.
  • Reyes, Alfonso, “La nave de Demetrio Faléreo”, El Colegio de México, en Thesaurus, T. V, vols. 1-3, 1949. Disponible en línea en Biblioteca Virtual Cervantes: https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/05/TH_05_123_332_0.pdf
  • Vallejo, Irene, El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo, México, Debolsillo, 2020, 456 pp.
  • “DEMETRIO DE FALERO: el de la biblioteca de Alejandria”, en Biblioteca Ave Felix, 2004, Disponible en línea en: http://venialeer.blogspot.com/2004/01/12-demetrio-de-falero-el-de-la.html

Biografías de bibliotecarios famosos, parte 02

Biografías de bibliotecarios famosos, parte 02

Aquí te compartimos una lista de biografías de los bibliotecarios, catalogadores, profesores de bibliotecología y profesionales de ciencias de la información que tuvieron una vida profesional destacada y notable.

También se incluyen personas principalmente destacadas por otros esfuerzos, como políticos y escritores, que también trabajaron como bibliotecarios, un aspecto destacado de esta colección es la inclusión de videos sobre la vida y las contribuciones de los bibliotecarios.

Las bibliotecas siempre han sido fundamentales en un proceso de facilitación de acceso al conocimiento a los usuarios. En la era digital, las bibliotecas son más necesarias que nunca, ya que siempre se esfuerzan por cumplir ambos fines al hacer que la información presente globalmente sea accesible para los usuarios presentes globalmente. Internet permite a las bibliotecas poner a disposición de sus usuarios catálogos, libros electrónicos y otros materiales en línea, más que un competidor, el internet es una aliado de las bibliotecas.

Neil Gaiman describe perfectamente lo que está sucediendo en los tiempos digitales:

“Google puede devolverle 100.000 respuestas, un bibliotecario puede devolverle la correcta”.

Uno de los fines de esta entrada de blog es conmemorar y honrar a los verdaderos héroes de la profesión bibliotecaria, a quienes los usuarios, bibliotecarios y bibliotecas de la época actual deben mucho. Muchos incondicionales de la profesión bibliotecaria y servicios de información aparecieron en el horizonte mundial y prestaron servicios que ayudaron al progreso y la prosperidad de nuestra profesión.

Charles Ammi Cutter

Charles Ammi Cutter (14 de marzo de 1837 – 6 de septiembre de 1903) fue un bibliotecario estadounidense. Cutter nació en Boston, Massachusetts. Su tía era empleada de la biblioteca regional de Boston. En 1856, Cutter se inscribió en la Harvard Divinity School. Fue nombrado asistente de bibliotecario de la escuela de teología cuando aún era estudiante allí y sirvió en esa capacidad desde 1857 hasta 1859.

Durante ese tiempo, Cutter comenzó a diseñar un esquema de catalogación distinto para el obsoleto sistema de la biblioteca. El catálogo, que data de 1840, tuvo una falta de orden después de la adquisición de 4.000 volúmenes de la colección del profesor Gottfried Christian Friedrich Lücke de la Universidad de Göttingen, lo que añadió mucha profundidad a la colección de la Biblioteca de la Escuela de Teología.

Durante el año escolar 1857-58, Cutter reorganizó la colección de la biblioteca en los estantes en amplias categorías de materias junto con su compañero de clase Charles Noyes Forbes. Durante las vacaciones de invierno de 1858-59, organizaron la colección en una lista única alfabéticamente por autor. Este proyecto se terminó cuando Cutter se graduó en 1859. En 1860 Cutter ya era un miembro experimentado del personal de la biblioteca y un bibliotecario a tiempo completo. Se convirtió en oficial del catalogador jefe y bibliotecario asistente del Dr. Ezra Abbot.

En la Universidad de Harvard, Cutter desarrolló una nueva forma de catálogo índice, utilizando tarjetas en lugar de volúmenes publicados, que contenía tanto un índice de autor como un “catálogo clasificado” o una forma rudimentaria de índice de materias. En 1868, la biblioteca Boston Athenæum eligió a Cutter como su bibliotecario jefe. Su primera tarea fue organizar y agregar el inventario de la biblioteca y desarrollar un catálogo a partir de eso y publicar un catálogo de diccionario completo para su colección.

El bibliotecario y los asistentes anteriores habían estado trabajando en esto, pero gran parte del trabajo era deficiente y, según Cutter, era necesario rehacerlo. Esto no les cayó bien a los fideicomisarios que querían publicar un catálogo lo antes posible. Sin embargo, el catálogo fue revisado y publicado en cinco volúmenes conocidos como Athenæum Catalog. Cutter fue bibliotecario del Boston Athenaeum durante veinticinco años

Jian Qin

Jian Qin es profesor en iSchool, Syracuse University. Las áreas de su interés de investigación incluyen metadatos, modelado de datos y conocimiento, comunicación científica, redes de investigación y gestión de datos de investigación. Recibió fondos de IMLS para desarrollar un plan de estudios de bibliotecología de eScience y de NSF para el proyecto Science Data Literacy. Sus proyectos de investigación recientes incluyen modelado de metadatos para la gestión de datos de investigación de ondas gravitacionales y análisis de grandes metadatos utilizando registros de metadatos de GenBank para secuencias moleculares, ambos con fondos de NSF.

También colaboró con un colega para desarrollar un modelo de madurez de capacidades para la gestión de datos de investigación financiado por una subvención del Consorcio Interuniversitario para la Investigación Política y Social (ICPSR). Fue investigadora visitante en el Centro de bibliotecas informáticas en línea (OCLC), donde desarrolló el proyecto de vocabulario de objetos de aprendizaje.

Jian Qin ha publicado numerosas publicaciones en revistas de investigación nacionales e internacionales. Fue coautora del libro Metadata y coeditora de varios números especiales de revistas sobre descubrimiento de conocimiento en bases de datos y representación del conocimiento.

Linda C. Smith

Linda C. Smith es profesora emérita, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Linda C. Smith se incorporó a la facultad en 1977 y se jubiló en 2019. Impartió cursos sobre Organización y Acceso a la Información, Servicios de Referencia e Información, y Fuentes y Servicios de Información en las Ciencias.

Fue presidenta de la Association for Library and Information Science Education (ALISE), Beta Phi Mu, y la Association for Information Science and Technology (ASIS & T), miembro de la American Association for the Advancement of Science (Sección T: Información , Computación y Comunicación), y un profesor / académico distinguido de la Universidad de Illinois. Ha sido reconocida con el premio Graduate College Excellence in Graduate Student Mentoring Award (1998) y el Campus Award for Excellence in Online & Distance Teaching (2007), así como con premios de ASIS & T (Award of Merit, 2010; Premio al maestro de ciencias de la información sobresaliente, 1987) y ALISE (Premio al Servicio a ALISE, 2012; Premio a la Contribución Profesional a la Educación en Bibliotecología y Ciencias de la Información, 2008; Premio a la Excelencia Docente, 1999).

Lois Mai Chan

Lois Mai Chan (30 de julio de 1934 – 20 de agosto de 2014) fue una bibliotecaria, autora y profesora estadounidense en la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad de Kentucky hasta 2011. Sus publicaciones sobre catalogación, clasificación de bibliotecas e indexación de materias fueron reconocidas con varios premios.

Chan nació en 1934 en Taiwán y estudió idiomas extranjeros en la Universidad Nacional de Taiwán. Después de mudarse a los Estados Unidos, obtuvo una Maestría en Artes de la Universidad Estatal de Florida y un Ph.D. de la Universidad de Kentucky. Comenzó su carrera bibliotecaria como catalogadora de publicaciones seriadas en la Universidad de Kentucky en 1966.

En 1980, era profesora en el departamento de ciencias bibliotecarias de la universidad. Chan comenzó a publicar libros a fines de la década de 1970, comenzando con encabezados de materias de la Biblioteca del Congreso: Principios y aplicación, un texto sobre el sistema de títulos de materias de la Biblioteca del Congreso (LC).

Ella siguió con textos sobre catalogación de bibliotecas, el esquema de clasificación LC y la Clasificación Decimal Dewey. Recibió la Citación Margaret Mann de la Asociación Americana de Bibliotecas por sus contribuciones a la profesión bibliotecaria. Chan murió el 20 de agosto de 2014, a la edad de 80³.

Melvil Dewey Melvil

Dewey (nombre completo, Melville Louis Kossuth “Melvil” Dewey; nacido el 10 de diciembre de 1851; muerto el 26 de diciembre de 1931) fue un bibliotecario y educador estadounidense, inventor del sistema decimal Dewey de clasificación de bibliotecas y fundador de la Lake Placid Club.

SR Ranganathan

SR Ranganathan (nombre completo, Siyali Ramamrita Ranganathan (SRR); nacido el 9 de agosto de 1892; muerto el 27 de septiembre de 1972) fue un matemático y bibliotecario de la India. Su fecha de nacimiento también está escrita el 12 de agosto de 1892, pero él mismo escribió su fecha de nacimiento el 9 de agosto de 1892 en su libro “Las cinco leyes de la biblioteconomía”.

Sus contribuciones más notables al campo fueron sus cinco leyes de la ciencia de la biblioteca y el desarrollo del primer gran sistema de clasificación facetado, la clasificación de dos puntos. Se le considera el padre de la bibliotecología, la documentación y la ciencia de la información en la India y es ampliamente conocido en el resto del mundo por su pensamiento fundamental en este campo. Su cumpleaños se celebra todos los años como el Día Nacional del Bibliotecario en la India.

Fue bibliotecario universitario y profesor de bibliotecología en la Universidad Banaras Hindu (1945-1947) y profesor de bibliotecología en la Universidad de Delhi (1947-1955). El último nombramiento lo nombró director de la primera escuela india de biblioteconomía que ofreció títulos superiores. Fue presidente de la Asociación de Bibliotecas de la India de 1944 a 1953. En 1957 fue elegido miembro honorario de la Federación Internacional de Información y Documentación (FID) y vicepresidente vitalicio de la Asociación de Bibliotecas de Gran Bretaña.

Roy Tennant

Roy Tennant es un líder intelectual reconocido internacionalmente en tecnología de bibliotecas. Es el propietario de las discusiones electrónicas Web4Lib y XML4Lib, y el creador y editor de Current Cites, un boletín informativo de conciencia actual que se publica todos los meses desde 1990.

Roy escribió una columna mensual sobre bibliotecas digitales para Library Journal durante una década y ha escrito numerosos artículos. en otras revistas profesionales. En 2003, recibió el premio LITA / Library Hi Tech de la Asociación Estadounidense de Bibliotecas por la excelencia en la comunicación para la educación continua.

Biografías de bibliotecarios famosos, parte 01

Biografías de bibliotecarios famosos, parte 01

Aquí te compartimos una lista de biografías de los bibliotecarios, catalogadores, profesores de bibliotecología y profesionales de ciencias de la información que tuvieron una vida profesional destacada y notable.

También se incluyen personas principalmente destacadas por otros esfuerzos, como políticos y escritores, que también trabajaron como bibliotecarios, un aspecto destacado de esta colección es la inclusión de videos sobre la vida y las contribuciones de los bibliotecarios.

Las bibliotecas siempre han sido fundamentales en un proceso de facilitación de acceso al conocimiento a los usuarios. En la era digital, las bibliotecas son más necesarias que nunca, ya que siempre se esfuerzan por cumplir ambos fines al hacer que la información presente globalmente sea accesible para los usuarios presentes globalmente. Internet permite a las bibliotecas poner a disposición de sus usuarios catálogos, libros electrónicos y otros materiales en línea, más que un competidor, el internet es una aliado de las bibliotecas.

Neil Gaiman describe perfectamente lo que está sucediendo en los tiempos digitales:

“Google puede devolverle 100.000 respuestas, un bibliotecario puede devolverle la correcta”.

Uno de los fines de esta entrada de blog es conmemorar y honrar a los verdaderos héroes de la profesión bibliotecaria, a quienes los usuarios, bibliotecarios y bibliotecas de la época actual deben mucho. Muchos incondicionales de la profesión bibliotecaria y servicios de información aparecieron en el horizonte mundial y prestaron servicios que ayudaron al progreso y la prosperidad de nuestra profesión.

Arlene G. Taylor

Arlene G. Taylor (Ph.D. ’81) es profesora emérita de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Pittsburgh, donde enseñó durante 12 años antes de jubilarse, y tiene un nombramiento honorario como profesora adjunta distinguida en la Facultad de Ciencias de la Información y Bibliotecas de la Universidad de Carolina del Norte. Su carrera como educadora de escuelas bibliotecarias duró más de 30 años e incluyó la docencia en la Universidad de Columbia y la Universidad de Chicago. Es autora principal o coautora de textos ampliamente utilizados, como Introducción a la catalogación y clasificación (ediciones 6 a 11) y La organización de la información (cuatro ediciones).

Tiene un extenso historial de publicaciones de artículos arbitrados, libros y capítulos de libros, e informes de investigación, y ha realizado más de 90 presentaciones invitadas para asociaciones bibliotecarias nacionales, estatales y regionales. Las actividades internacionales de Taylor incluyen servir como líder de taller, maestro y / o consultor en Brasil, Inglaterra, Tailandia e Israel.

Ha ocupado puestos de liderazgo en muchos comités de asociaciones profesionales, incluido el Comité de Forma y Función del Catálogo ALA / ALCTS (Presidente, 1995–1998) y el Comité de Análisis de Materias ALA / ALCTS / CCS (Presidente, 1992–1994). Sus contribuciones profesionales han sido reconocidas con el premio ALA / ALCTS Margaret Mann Citation, el premio ALA / Highsmith Library Literature Award for The Organization of Information y el Distinguished Alumnus Award de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign Graduate School of Library and Information Science Alumni. Asociación. Antes de obtener su Ph.D. en la UNC, había trabajado en bibliotecas como catalogadora en la Biblioteca del Congreso, Christopher Newport College (ahora Universidad) y la Universidad Estatal de Iowa. Taylor deseaba regresar a Carolina del Norte desde que se fue en 1981.

Después de retirarse de la docencia, ella y su esposo se mudaron a Chapel Hill en 2007. Continúa escribiendo, trabajando con exalumnos en artículos de investigación y en nuevas ediciones de su trabajo. También le gusta “catalogar” sus numerosas fotografías de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos e incluso un grupo de tatarabuelos y sus familias.

Barbara Tillett

Barbara Tillett es exjefa de la Oficina de Apoyo y Políticas de Catalogación (CPSO) de la Biblioteca del Congreso. Es responsable de varias herramientas de catalogación autorizadas, incluidas las Interpretaciones de las reglas de LC, los programas de clasificación de LC, los Encabezados de materias de LC y otra documentación de catalogación, como el Boletín de servicio de catalogación, el Manual de catalogación descriptiva y el Manual de catalogación de materias.

De febrero de 2000 a febrero de 2001, fue directora interina de recursos electrónicos de la Biblioteca del Congreso. La Dra. Tillett fue Directora del Programa del Sistema de Gestión de Bibliotecas (SIGB) en la misma Biblioteca del Congreso y lideró el proyecto de instalación de un nuevo SIGB, por el que obtuvo el Premio al Servicio Distinguido por su destacado servicio federal.

Blanche Woolls

Blanche Woolls es ex directora y profesora emérita de la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad Estatal de San José. Ha sido bibliotecaria de escuela primaria y coordinadora de bibliotecas escolares a nivel de distrito antes de administrar el programa de credenciales de bibliotecas escolares en la Universidad de Pittsburgh.

Sus artículos han aparecido en publicaciones como School Library Journal, Knowledge Quest y School Library Monthly. Sus libros incluyen The School Library Media Manager, actualmente en su tercera edición.

Carla Hayden

Carla Hayden (nombre completo, Carla Diane Hayden; nacida el 10 de agosto de 1952) es una bibliotecaria estadounidense y la 14 ° Bibliotecaria del Congreso. Hayden es la primera mujer y la primera afroamericana en ocupar el cargo. Es la primera bibliotecaria profesional nombrada para el puesto en más de 60 años. Desde 1993 hasta 2016, fue directora ejecutiva de la Biblioteca Enoch Pratt en Baltimore, Maryland, y presidenta de la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA) de 2003 a 2004. Durante su presidencia, fue la voz principal de la ALA al hablar en contra la recientemente aprobada Ley Patriota de los Estados Unidos.